Daniel Chasquetti
El gobierno que asumirá el 1º de marzo de 2025 tiene el peculiar atributo de contar con una bancada cuasi mayoritaria porque controla el Senado y está a solo dos votos de la mayoría en la cámara baja. Este tipo de configuraciones son raras en un sistema político como el uruguayo, caracterizado por establecer gobiernos mayoritarios de partido o de coalición o en su defectos, gobiernos minoritarios. Entre 1985 y 2025, los gobiernos han contado con mayorías parlamentarias durante 31 años y tan sólo en 9 han estado en minoría en el Parlamento (1985-1990, 1993-1995 y 2003-2005). Dado que nunca ha existido en las últimas cuatro décadas un gobierno cuasi mayoritario resulta interesante analizar cuáles son sus características, principales desafíos y sobre todo, consecuencias sobre el proceso de gobierno. El presente ensayo se divide en tres partes. En la primera, se repasan las reglas institucionales que ordenan la relación entre poderes y que por tanto, afectan los resultados del proceso legislativo. En la segunda, se revisan los únicos dos antecedentes de gobiernos cuasi mayoritarios en el siglo XX, buscando comprender cómo gobernaron bajo esas condiciones. En la tercera sección se presentan algunas conclusiones provisorias que buscan alumbrar lo qué ocurrirá en los próximos cinco años.
1. Determinantes institucionales
El presidente uruguayo es un jefe de gobierno con poderes institucionales modestos. Designa a los ministros, puede vetar total o parcialmente las leyes, cuenta con la prerrogativa de presentar proyectos de urgente consideración para ser tratados en un plazo preestablecido; y presenta iniciativa legislativa exclusiva en áreas críticas como el presupuesto, la política tributaria, la creación de empleo público y las pensiones. Sin embargo, el presidente carece de poder de decreto y tiene escasas herramientas institucionales para alterar la agenda del Parlamento. A su vez, el poder legislativo es un poder legislativo bicameral, congruente y simétrico1, que, además de cumplir con las típicas funciones de legislación, control y representación, también puede censurar a los ministros con el voto de la mayoría de miembros de cualquiera de las cámaras, decisión que luego debe ser ratificada por la asamblea general mediante la misma exigencia.
Como el Parlamento puede censurar a los ministros, el artículo 174 de la constitución sugiere al presidente designar personas que, por contar con apoyo parlamentario, aseguren su permanencia en el cargo. El sistemas de incentivos constitucionales empuja a los presidentes a hacer un uso estratégico de las designaciones ministeriales con el fin de garantizar la existencia de mayorías estables que permitan legislar y proteger a los ministros de eventuales mociones de censura. De esta forma, el diseño institucional configura una relación equilibrada entre el poder ejecutivo y el poder legislativo. El cuadro 1 presenta las características más salientes de los gobiernos electos desde el retorno a la democracia en 1985.
Cuadro 1. Presidentes, gabinetes inaugurales y respaldo parlamentario.
| Año | Presidente | Partido | Tipo de gabinete (socios de gobierno) | Senadores* | Diputados* |
|---|---|---|---|---|---|
| 1985 | Julio M. Sanguinetti | PC | Partido minoritario | 45% | 41% |
| 1990 | Luis Lacalle Herrera | PN | Coalición mayoritaria (PC) | 61% | 66% |
| 1995 | Julio M. Sanguinetti | PC | Coalición mayoritaria (PN) | 68% | 64% |
| 2000 | Jorge Batlle | PC | Coalición mayoritaria (PN) | 58% | 56% |
| 2005 | Tabaré Vázquez | FA | Partido mayoritario | 55% | 53% |
| 2010 | José Mujica | FA | Partido mayoritario | 55% | 51% |
| 2015 | Tabaré Vázquez | FA | Partido mayoritario | 54% | 51% |
| 2020 | Luis Lacalle Pou | PN | Coalición mayoritaria (PC-PI-CA-PG) | 61% | 57% |
| 2025 | Yamandú Orsi | FA | Partido cuasi-mayoritario | 54% | 48% |
Como podrá apreciarse, las configuraciones más frecuentes son los de coalición mayoritaria (4) y los de partido mayoritario (3). El único gobierno de partido minoritario fue el del presidente Sanguinetti en su primera administración, que contó con ocho ministros colorados, uno de la Unión Cívica y dos de filiación nacionalista que ingresaron al gobierno a título personal.2 La decisión de Sanguinetti de incluir personalidades vinculadas con el principal partido de la oposición buscaba generar un marco que favoreciera la negociación en el Parlamento, ya que su partido contaba con el 41% de la cámara baja y el 45% del Senado. Con ese apoyo parlamentario, el presidente Sanguinetti solo podía evitar que la oposición levantara los vetos que eventualmente pudiera interponer ante leyes que no fueran de su agrado.3 Por tanto, Sanguinetti encabezó un gobierno de partido en minoría que negociaba «ley a ley» en el Parlamento, lo cual provocó niveles bajos de producción legislativa (74 leyes por año cuando el promedio anual del período 1985-2020, ha sido de 118) y un uso intensivo del veto presidencial (5 vetos por año cuando el promedio del período ha sido de 2,5).
El presidente electo Yamandú Orsi encabezará un gobierno de cuasi mayoría, situación muy diferente a la de Sanguinetti en su primera administración. Mientras el déficit del primero es de sólo 2 diputados, el déficit del segundo era de 2 senadores y 9 diputados. Los desafíos de los gobiernos cuasi mayoritarios son sin dudas menos exigentes que los de los gobiernos minoritarios.
En un estudio sobre la estabilidad de las democracias en América Latina, el politólogo estadounidense Mark P. Jones sugirió que cuando los apoyos legislativos del presidente “se aproximan” a la mayoría, las condiciones del proceso legislativo mejoran sustantivamente porque el presidente cuenta con recursos suficientes como para conseguir los apoyos para aprobar legislación. Para definir el grado de proximidad a la mayoría, Jones estableció la línea de corte en el 45% de las bancas.4 Los gobiernos cuasi mayoritarios son aquellos que no cuentan con la mayoría parlamentaria pero están cerca de lograrla pues sus apoyos oscilan entre el 45% y el 49% de las bancas. Los gobiernos minoritarios son aquellos que no cuentan con la mayoría parlamentaria y, para lograrla, deberán impulsar otra clase de estrategias mediante el uso del gabinete (creación de coaliciones) o la negociación ley a ley con otros sectores parlamentarios.
Para conocer las vicisitudes y dilemas de los gobiernos cuasi mayoritarios conviene antes analizar los únicos dos casos de gobiernos con similares características: el gobierno de Tomás Berreta y Luis Batlle Berres (1947-1951) y el segundo colegiado nacionalista (1963-1967)5.
2. Gobiernos cuasi mayoritarios. Antecedentes.
Tomás Berreta (PC) fue electo presidente en noviembre de 1946. El resultado de la elección otorgó al Partido Colorado 16 senadores y 47 diputados. Berreta designó un gabinete con ocho ministros colorados y un militar retirado sin partido. Los ministros partidistas representaban en forma congruente a las tres fracciones del partido, lo cual en principio aseguraba el control cuasi mayoritario del Parlamento.6 Para sancionar leyes, Berreta necesitaba conseguir el apoyo de tres diputados en una cámara particularmente fragmentada: el Partido Nacional tenía 31 diputados; el Partido Nacional Independiente, 9; la Unión Cívica y el Partido Comunista, 5 cada uno; y el Partido Socialista, 2.
La figura 1 muestra la posición ideológica promedio de los partidos y fracciones en la cámara7. Como podrá observarse, la posición del presidente Berreta estaba muy próxima al legislador mediano de la cámara, aunque estaba a la derecha del legislador mediano de su propio partido. Entre todos los socios que pudieran proveer el apoyo que necesitaba, el PNI resultaba ser el más lógico. Apuntar a obtener el apoyo de la UC o del PN, podría traer problemas con el Batllismo, sector mayoritario del partido. Este esquema aparentemente claro, se modificó radicalmente unos meses más tarde.
Figura 1. Presidentes y partidos en la 35º Legislatura (1947-1951)

Berreta falleció en agosto de 1947 debido a una enfermedad terminal que padecía y que pocos conocían. Su sucesor, Luis Batlle Berres, mantuvo la estrategia de gobierno de partido cuasi mayoritario, pero imprimiendo sus propias preferencias. Antes de finalizar el año modificó el gabinete, designando seis nuevos ministros colorados,8 pero previamente cerró un acuerdo con el líder del Partido Nacional, Luis Alberto de Herrera, con el objetivo de crear nuevas instituciones estatales (entes autónomos) en cuyos directorios coparticiparían representantes de ese partido.
El ofrecimiento de este acuerdo responde al hecho de que el nuevo presidente desconfiaba del apoyo de los sectores minoritarios de su propio partido, bastante alejados de su posición ideológica (ver figura 1), aunque también temía un posible hostigamiento del Partido Nacional, como había ocurrido durante el gobierno del presidente Amézaga (1943-1947).9 El acuerdo conocido como la «Coincidencia Patriótica» permitió a Batlle Berres por un lado, desactivar los posibles chantajes de las fracciones minoritarias del partido y por otro, contar con el voto de los legisladores nacionalistas en muchas de las leyes que impulsaría el gobierno.
Los resultados de la nueva estrategia se observaron rápidamente. En la primera quincena de 1948, el Parlamento sancionó un paquete de leyes que creaban nuevos organismos públicos dotados con veinticinco cargos de dirección del Estado10. En los siguientes años, el gobierno no tuvo mayores inconvenientes en el proceso legislativo dado el récord alcanzado en ese período: se aprobaron 741 leyes, a razón de 185 por año. Algunas leyes contaron con el voto de todo el PC, el PNI y los partidos de izquierda, pero otras tuvieron el voto del PN y de la UC, perdiendo el apoyo de comunistas y socialistas. La estrategia presidencial fue exitosa pese a las distancias ideológicas preexistentes en la cámara. Una clara noción de la posición del legislador mediano de la cámara permitió al gobierno de Batlle Berres completar el período de Berreta sin sobresaltos y con una altísima popularidad.
De todas formas, el gobierno debió enfrentar un total de 32 interpelaciones ministeriales durante la 35º Legislatura, 28 en la Cámara de Representantes y 4 en el Senado. Este número fue particularmente alto si se le compara con el registrado en la legislatura anterior, donde se realizaron únicamente 10. Además, en 3 de las 32 interpelaciones, los ministros fueron cuestionados y desautorizados, debiendo renunciar en los días posteriores al evento.11
El segundo colegiado nacionalista asumió sus funciones el 1º de marzo de 1963. A partir de la reforma constitucional de 1952, el poder ejecutivo era dirigido por el Consejo Nacional de Gobierno (CNG), organismo colegiado de nueve miembros. El resultado de la elección de noviembre de 1962, otorgó la mayoría del CNG (6 consejeros) a la alianza conformada por la Unión Blanca y Democrática (UBD), liderada por Daniel Fernández Crespo, y el Herrerismo Ortodoxo (HO), liderado por Eduardo Víctor Haedo. La minoría del consejo estaba integrada por las dos principales fracciones del Partido Colorado (Lista 15 y Unión Colorada Batllista).
El respaldo parlamentario del gobierno era de 17 senadores (mayoría) y 47 diputados en la cámara baja (cuasi-mayoría), por lo que el gobierno designó un un gabinete de partido con alta congruencia, ya que estaban representadas las tres fracciones partidariasl (UBD, HO y el Eje Herrero Ruralista, EHR).12 Al igual que en 1947, el dilema del gobierno se encontraba en la cámara baja, que también presentaba un importante nivel de fragmentación: el Partido Colorado tenía 44 diputados; el Partido Demócrata Cristiano y el Frente Izquierda de Liberación, 3 diputados cada uno; y la Unión Popular, 2.13
En un principio, las posibilidades de negociación eran amplias, pero dos factores restringieron las alternativas. Por un lado, los dirigentes del gobierno electo anunciaron que no buscarían acuerdos con los partidos de izquierda, y por otro, las fracciones mayoritarias del Partido Colorado (Lista 15 y UCB) anunciaron una estrategia de no cooperación con el gobierno. Estas restricciones dejaron al Partido Demócrata Cristiano y a la fracción colorada de Zelmar Michelini (Movimiento por el Gobierno del Pueblo, Lista 99), como los únicos socios disponibles para aprobar legislación. Este esquema funcionó para determinados temas, pero falló en otros porque dentro del propio partido gobernante se produjeron bloqueos al momento de votar en el plenario o en las comisiones. Los acuerdos con el PDC y el MGP implicaban mover levemente las preferencias de política pública hacia la izquierda y eso no eran aceptado por los diputados y senadores del conservador EHR. Por esa razón, los legisladores de la UBD y del HO, debieron también negociar dentro del partido y explorar acuerdos con los sectores mayoritarios del Partido Colorado. Este proceso se volvió complejo dada la crítica agenda que debía enfrentar ese gobierno (aumento de la inflación, movilización social, crisis bancaria, ruptura de relaciones con Cuba, etc.).
La ambivalencia estratégica puede observarse en el hecho de que el gobierno logró aprobar las rendiciones de cuenta de 1963 y 1965 y la a reforma a la carta orgánica del BROU con votos de las fracciones mayoritarias del Partido Colorado, pero también consiguió aprobar el Plan de Obras Públicas del periodo 1962-1966, con el apoyo del MGP y del PDC14. Al no contar con un partido fuertemente cohesionado, las negociaciones impulsadas por el gobierno se orientaron a la búsqueda del legislador mediano de la cámara, tal cual se aprecia en la figura 2. Sin embargo, esta estrategia fracasó con la mayor parte de los proyectos promovidos por la CIDE, la capitalización del Banco Hipotecario o la ley de Fijación de una nueva paridad cambiaria.
Figura 2. Partidos y fracciones en la Cámara de Representantes (1963-1967)

Durante la 39º Legislatura se aprobaron 467 leyes, la segunda cifra más baja del período 1943-1967. Asimismo, se realizaron 47 interpelaciones ministeriales (12 por año), 40 en la Cámara de Representantes y 7 en el Senado. El ministro de Salud Pública, Aparicio Méndez, el ministro de Hacienda, Daniel Martins, y el ministro del Interior, Adolfo Tejera, debieron renunciar tras ser interpelados en los años 1964 y 1965. Además, 4 de las 47 interpelaciones fueron realizadas por legisladores nacionalistas, hecho que evidenciaba el nivel de conflicto en el seno del partido de gobierno.15
3. Algunas mínimas conclusiones
El estudio de los gobiernos cuasi mayoritarios del siglo XX muestran que el factor más relevante para definir la estrategia de negociación parlamentaria es la cohesión parlamentaria del partido de gobierno. Si este factor no se cumple, el trámite legislativo quedará sujeto a las preferencias del legislador mediano de la cámara.
Para que el partido de gobierno esté cohesionado resulta relevante el nivel de congruencia del gabinete. Si todos los sectores que integran el gobierno están satisfechos con el número de carteras recibidas, el compromiso con la agenda parlamentaria del gobierno debería ser mayor. La influencia de este factor es muy clara cuando se revisan los gobiernos de coalición mayoritaria conformados en Uruguay luego de 1990. Sin embargo, en los dos casos estudiados de gobiernos cuasi mayoritarios, queda muy claro que no siempre el diseño del gabinete asegura la cohesión del partido de gobierno.
La historiografía señala que las divisiones en el Partido Colorado de la década del cuarenta tenían su origen en el golpe de estado de 1933 y el posicionamiento de sus fracciones respecto a la decisión del presidente Terra16. Las divisiones en el Partido Nacional de comienzos de los sesenta han sido explicadas por dos factores. Por un lado, la larga fractura entre Herrera y los blancos independientes, ocasionada por el golpe de estado de Terra, y por otro, por la desaparición repentina de los grandes líderes del partido (Herrera falleció en 1959 y Fernández Crespo en 1964) que provocó realineamientos internos y pérdidas de lealtades17.
Desde la ciencia política se ha insistido en los efectos de largo plazo de la competencia sobre el ordenamiento de la interna de los partidos. Las múltiples candidaturas a la presidencia combinada con la existencia de un premio único habrían regulado un esquema bifraccional en la interna de los partidos. Buquet, Chasquetti y Moraes señalan que «Dentro de los partidos tradicionales han tendido a formarse dos grandes bloques internos: en el partido colorado se distinguen batllistas (de Batlle y Ordoñez primero, de Batlle Berres después) y no batllistas (Riveristas, Blancoacevedistas, catorcistas, pachequistas o colorados a secas); en el partido Nacional tienden agruparse por un lado herreristas y por otro no herreristas (blancos independientes, «ubedeístas» o wilsonistas). En este sentido, parece sensato pensar que (…) un sistema de mayoría simple contiene o reduce el número de fracciones».18. A esto se agrega el hecho indudable de que dentro de los partidos tradicionales, en su etapa catch all, convivían grupos con visiones ideológicas diferentes. En ambos conglomerados, existía una fracción con una visión económica más estatista o desarrollista y otra con una visión más liberal o pro mercado. Todos estos factores contribuyeron a erosionar la cohesión de los partidos en ambas coyunturas, provocando un escenario parlamentario más abierto donde el legislador mediano triunfaba en las votaciones y el carácter cuasi mayoritario del gobierno perdía peso a la hora de diseñar estrategias.
Un hecho relevante de este breve estudio es la estrategia desarrollada por el presidente Luis Batlle Berres. A sabiendas de que sus preferencias eran diferentes de las de su antecesor, Batlle Berres rediseñó el gabinete con hombres de su confianza y ofreció un pacto al líder de la oposición con el fin de ampliar alternativas y anular la capacidad de coerción de la minoría de su partido. La estrategia era costosa en materia de recursos institucionales (creación de entes y cesión de cargos en los directorios) pero altamente beneficiosa en términos políticos.
La mayoría del segundo colegiado nacionalista partió de una situación mucho más complicada y riesgosa. Era una alianza de dos grupos con trayectorias pasadas diferentes (UBD y HO) y preferencias ideológicas distintas. Además, el tercer sector del partido, situado a la derecha de ambos, no estaba representado en el CNG, lo cual no era un hecho menor. Por más congruente que fuera el diseño del gabinete, el compromiso con las metas del gobierno nunca sería lo suficientemente firme. La responsabilidad no recaía en los líderes de la mayoría del consejo sino en el pésimo diseño institucional del colegiado que incentivaba las conductas free-riders de los sectores minoritarios del partido gobernante.
Por tanto, en ninguno de los dos casos la cohesión partidaria estuvo asegurada, por lo que las negociaciones parlamentarias quedaron inicialmente atadas a las preferencias de legislador mediano. Visto de otro modo, podría decirse que la preferencia del legislador mediano de la bancada cuasi mayoritaria se volvió irrelevante por la ausencia de cohesión y disciplina partidaria19. Lo relevante pasó a ser la preferencia del legislador mediano de la cámara y las formas en cómo los proyectos se movían hacia esa posición. Esto ocurrió en ambos casos aunque los resultados fueron francamente distintos. Es muy probable que la diferencia crucial radique en el acuerdo entre Batlle Berres-Herrera y no tanto en el talento negociador de los líderes oficialistas en las cámaras.
Parece claro que el caso del futuro gobierno de Yamandú Orsi es muy distinto al de sus antecesores pese a compartir el atributo de contar con una bancada cuasi mayoritaria. La diferencia radica en el grado de cohesión del partido del presidente. Dado que el Frente Amplio es el partido más cohesionado del sistema desde hace décadas y que el diseño del gabinete de Orsi presenta un importante nivel de congruencia, el gobierno no debería tener grandes dificultades para obtener resultados legislativos. Sus recursos de negociación son abundantes como para atraer diputados individuales hacia sus posiciones. De todas formas, la modificación de proyectos de ley con el fin de lograr esos apoyos imprimirá ciertas tensiones que deberá gestionar con paciencia e inteligencia. El juego en la cámara baja será mucho más cerrado que el observado en los años cuarenta y sesenta del siglo pasado porque la unidad del partido de gobierno tendrá su impacto. Así como en el Senado será relevante la preferencia del legislador mediano de la mayoría (el Frente Amplio), en la cámara baja, habrá una tensión entre la preferencia del legislador mediano de la mayoría y la preferencia del legislador mediano de la cámara. ,El desarrollo de estrategias similares a la de Batlle Berres no parece recomendable en tanto el partido mantenga su cohesión interna en ambas cámaras.
Notas
- La Cámara de Senadores cuenta con 30 miembros electos por representación proporcional en una única circunscripción nacional, más la vicepresidenta de la República. La Cámara de Representantes está integrada por 99 bancas elegidas por representación proporcional a nivel nacional y asignadas en 19 circunscripciones plurinominales. El Parlamento es simétrico porque ambas cámaras casi no difieren en sus prerrogativas constitucionales y congruente, porque utiliza el mismo sistema electoral para elegir a los miembros de ambas cámaras
↩︎ - Los tres ministros no colorados eran Juan Vicente Chiarino de la Unión Cívica y los nacionalistas Enrique Iglesias y Raúl Ugarte. Chiarino fue designado ministro de Defensa Nacional, Iglesias ministro de Relaciones Exteriores y Ugarte, ministro de Salud Pública. Los ministros colorados del Batllismo Unido (fracción del presidente) eran Ricardo Zerbino en Economía y Finanzas; Adela Reta en Educación y Cultura; Roberto Vázquez Platero en Ganadería, Agricultura y Pesca; Hugo Fernández Faingold en Trabajo y Seguridad Social; Jorge Sanguinetti en Transporte y Obras Públicas; y Carlos Manini Ríos en Interior. Carlos Pirán de la Unión Colorada y Batllista (UCB) fue designado ministro de Industria y más tarde, en abril de 1986, cuando se creó el ministerio de Turismo, la UCB recibió un segundo asiento en el gabinete con la designación de Alfredo Silvera Lima.
↩︎ - Hasta 1997, el tratamiento del veto presidencial se realizaba en la Asamblea General. Para evitar el levantamiento del veto, el gobierno necesitaba contar con dos quintos, es decir 52 parlamentarios. Luego de la reforma constitucional de ese año, el veto presidencial es tratado también en la Asamblea, pero con votaciones separadas por cámara. De esta forma, para evitar su levantamiento, el gobierno necesita contar con 13 senadores y 40 diputados.
↩︎ - Jones, Mark P. (1997). Electoral Laws and the Survival of Presidential Democracies. University
of Notre Dame Press. Indiana. Ver página 196 y nota al pie Nº8
↩︎ - Ubedoxia era el nombre con que popularmente se conocía a la alianza electoral entre las fracciones nacionalistas Unión Blanca y Democrática y Herrerismo Ortodoxo. En la elección de 1962, fue la lista más votada al Consejo Nacional de Gobierno y de ese modo comandó el gobierno colegiado entre 1963 y 1967.
↩︎ - El gabinete estaba integrado por cinco ministros batllistas (Héctor Álvarez Cina en Hacienda, Alberto Zubiría en Industria, Francisco Forteza en Instrucción Pública, Giordano Eccher en Interior y Orestes Lanza en Obras Públicas), dos ministros blancoacevedistas (Aquiles Espalter en Ganadería y Enrique Clavaux en Salud Pública), un ministro baldomirista (Mateo Márquez Castro en Relaciones Exteriores) y un ministro sin partido (Pedro Munar en Defensa).
↩︎ - Las figuras 1 y 2 se realizaron en base a los datos tomados de la encuesta de expertos realizada por David Altman para su trabajo «The Politics of Coalition Formation and Survival in Multiparty Presidential Democracies: The Case of Uruguay, 1989-1999». Party Politics. 6(3)pp.259-283. (July, 2000).
↩︎ - Ingresaron al gabinete seis nuevos ministros: cinco colorados batllistas (Ledo Arroyo Torres en Hacienda, Luis A. Brause en Ganadería, Fernando Fariña en Industria, Óscar Secco Ellauri en Instrucción Pública, y Juan Rodriguez Correa en Obras Públicas) y un colorado blancoacevedista (Daniel Castellanos en Relaciones Exteriores). Dos de los tres que permanecieron fueron reasignados a otras carteras (los colorados batllistas Alberto Zubiría a Interior y Francisco Forteza a Defensa. El único ministro que se mantuvo en su cargo fue el colorado blancoacevedista Enrique Claveaux (Salud Pública).
↩︎ - Durante el gobierno de Amézaga, el Partido Nacional no ocupó ningún cargo de dirección de empresas públicas o consejos descentralizados. Los legisladores nacionalistas ejercieron una oposición frontal al gobierno, provocando una crisis de gabinete que obligó a la renuncia de varios ministros en 1945.
↩︎ - Se crearon las Cajas de Jubilación Civil, Rural y de Industria y Comercio; se convirtió la Dirección General de Puertos en la Administración Nacional de Puertos, y se estatizó la Administración Municipal de Transporte (AMDET). Al respecto, ver Buquet, Daniel; Chasquetti, Daniel; Monestier, Felipe (2021). «Secuencias» en Buquet, Daniel; Chasquetti, Daniel; Monestier, Felipe. Colorados. Partidos y movimientos políticos en Uruguay – Colorados. Montevideo: Crítica.
↩︎ - El ministro de Hacienda, Ledo Arroyo Torres, renunció seis días después de haber sido interpelado por los diputados nacionalistas Salvador Ferrer Serra y Toribio Olaso, el 23 de junio de 1949. El ministro de Industria, Fernando Fariña, renunció diez días después de haber sido interpelado por el diputado nacionalista Enrique Oribe Coronel, el 29 de agosto de 1949. Finalmente, el ministro de Ganadería y Agricultura, Luis Alberto Brause, renunció 13 días después de haber sido interpelado por los diputados socialistas José Pedro Cardoso y Arturo Dubra, el 26 de octubre de 1949.
↩︎ - Por la UBD, fueron designados Felipe Gil en Interior, Salvador Ferrer Serra en Hacienda y Wilson Ferreira Aldunate en Ganadería. Por el HO, ingresaron Juan Pivel Devoto en Instrucción Pública, Isidoro Veja Rodríguez en Obras Públicas y Alejandro Zorrrilla de San Martín en Relaciones Exteriores. Los ministros de EHR era Aparicio Méndez en Salud Pública, Walter Santoro en Industria y Modesto Rebollo en Defensa.
↩︎ - En 1962, los dos principales partidos de izquierda crearon alianzas electorales con desiguales resultados. El Partido Comunista creó el FIdeL donde participaron algunos movimientos de izquierda y políticos escindidos de los partidos tradicionales. El Partido Socialista creó la Unión Popular en alianza con la agrupación liderada por el ex ministro nacionalista Enrique Erro. Las dos bancas en la cámara baja ganadas por el sector quedaron en manos de Erro y su grupo.
↩︎ - Sacchi, Martín (1999) «Partidos, Fracciones y Gobierno en el segundo colegiado», en Revista Uruguaya de Ciencia Política. Vol.11-1. Montevideo: ICP,
↩︎ - En agosto de 1963, el senador José Pedro Bruno (PN-EHR) interpeló a los ministros Salvador Serra (Hacienda) y Ferreira Aldunate (Ganadería). En abril de 1964, el senador Washington Guadalupe (PN-HO) interpeló al ministro Felipe Gil (Interior). En mayo del mismo año, el diputado Ricardo Planchón (PN-EHR) interpeló al ministro Ferreira Aldunate (Ganadería). Finalmente, en noviembre de 1954, el diputado Juan C. Castiglioni (PN-UBD) interpeló al ministro Vidal Zaglio (Relaciones Exteriores).
↩︎ - Ver por ejemplo, Frega, Ana (1987) Baldomir y la restauración democrática. (1938-1946). Montevideo: Banda Oriental o Buquet, Daniel, Daniel Chasquetti y Felipe Monestier, Felipe (2021). «Secuencias» en Buquet, Daniel, Daniel Chasquetti y Felipe Monestier, Felipe (coord.) Colorados. Partidos y movimientos políticos en Uruguay – Colorados. Montevideo: Crítica. Ferreira, Pablo (2021). «La 15 y la 14. Dos lecturas del legado batllista» en Buquet, Daniel, Daniel Chasquetti y Felipe Monestier, Felipe (coord.) Colorados. Partidos y movimientos políticos en Uruguay – Colorados. Montevideo: Crítica..Chagas, Jorge (2018). «La tradición política como “arma” en la lucha interna del batllismo: el conflicto entre la 14 y 15 (1947-1958)». Tesis de Maestría en Historia Política. Departamento de Ciencia Política, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de la República.
↩︎ - Ver por ejemplo, Garcé, Adolfo y Gabriel Bucheli (2021). «Secuencias» en Garcé, Adolfo y Gabriel Bucheli (coord.) en Blancos. Partidos y movimientos políticos en Uruguay. Montevideo: Crítica. Beltrán, Washington (1989). Pamperada blanca 1959-1967. Montevideo: Editorial de la Plaza.
↩︎ - Buquet, Daniel, Daniel Chasquetti y Juan Andrés Moraes (1998). Fragmentación política y gobierno en Uruguay : ¿un enfermo imaginario?. Montevideo: ICP.
↩︎ - Aldrich y Rohde sostienen que cuando los miembros del partido mayoritario tienen preferencias cohesionadas y distintas, sus líderes pueden desviar las políticas desde la preferencia mediana de la cámara hacia la preferencia mediana del partido mayoritario. Cox y McCubbins sostienen que el partido mayoritario utiliza el poder negativo de la agenda, o gatekeeping, para evitar la influencia del legislador mediano. Ver Aldrich, John H. and David Rohde (2001) «The Logic of Conditional Party Government: Revisiting the Electoral Connection», Lawrence C. Dodd and Bruce I. Oppenheimer (eds.)in Congress Reconsidered. Washington, DC: CQ Press; y Cox, Gary W. and Mathew D. McCubbins (1993) Legislative Leviathan: Party Government in the House. Berkeley: University of California Press.
↩︎




